Consejos para transportistas archivos - SEAS 24 horas

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Cuesta enfrentarse a los periódicos o a las noticias en radio, televisión e Internet estos días. A la problemática causada por la covid-19, los cierres, las limitaciones, etc. se unen otros asuntos de significativa gravedad. Uno de los más importantes en las últimas semanas está relacionado con la escasez de material.

Todo el mundo ha oído que el planeta se enfrenta a una situación de escasez de materiales inédita. Desde alimentos hasta elementos para la construcción, pasando por otras cosas como neumáticos, piezas de recambio de automóviles, etc.

¿A qué se debe esta escasez de material? Y, sobre todo, ¿qué consecuencias tiene para el día a día? Conocer el asunto en profundidad es complejo y no resulta sencillo obtener una visión panorámica de todo el escenario, pero sí hay algunas pistas que pueden ayudar a comprender un poco lo que está pasando.

La llamada crisis de suministros está siendo, según los expertos, tan grave como la famosa gran depresión americana de 1929. No hay materias primas para la construcción o las fábricas, los pedidos de las empresas y de los proveedores tardan semanas en llegar a su destino, y esto está teniendo consecuencias fatales para toda la industria.

La inflación: el gran problema

Más allá del problema de que sin materiales no se puede trabajar, hay una situación que es todavía más compleja: ante la escasez de materiales, la demanda aumenta y, con ella, los precios.

La actual crisis de escasez de material está desembocando en una inflación sin precedentes de los precios de materiales como el caucho, el cemento, la madera y otro gran número de materiales como el acero, el hierro o el cristal.

No saber cuándo van a llegar los elementos y en qué cantidad hace, además, que esta inflación esté completamente descontrolada: no se puede saber si el precio aumentará un 20 % respecto a lo habitual o si, por el contrario, el comprador de las materias primas tendrá que asumir un sobrecoste del 250%, como ha llegado a pasar con la madera o el caucho con el que se fabrican los neumáticos.

 

Soluciones al gran problema de la falta de materiales

Para personas poco relacionadas con el mundo empresarial y de las fábricas y la producción en serie, la falta de materiales puede no tener relación directa con el día a día. Sin embargo, este es un pensamiento completamente equivocado: si no se pueden fabricar neumáticos no solo se venderá más caros, sino que incluso habrá gente que necesite ruedas de repuesto y no pueda hacerse con ellas en un largo tiempo.

La cadena de necesidades irá así creciendo como una bola de nieve: al no tener ruedas de repuesto, ante pinchazos o cuando reviente una rueda, no se podrá solucionar de inmediato.

Afortunadamente, en estos casos siempre se podrá utilizar el servicio de asistencia en carretera para poder llevar el coche a reparar en cuanto sea posible, pero se estará asumiendo un sobrecoste poco apto para los bolsillos de la mayoría de los ciudadanos.

 

Los combustibles: otro gran problema

Continuando en el sector de los transportes, otra pista de la gran inflación que se está viviendo por la escasez de recursos y la inminente grave crisis que se va a vivir está en las Estaciones de Servicio.

 

Solo basta mirar el panel de precios de los combustibles para darse cuenta de que algo no marcha bien: los costes de llenar el depósito se han multiplicado con amplios márgenes en los últimos meses.

Desde agosto del 2021, el coste de llenar el depósito solo ha ido en ascenso, con un par de periodos valle apenas perceptibles y una pequeña bajada en la última semana de noviembre.

Esto afecta de una manera directa tanto a las economías familiares como al apartado de gastos de las grandes empresas, que deben ahora invertir más en sus vehículos corporativos o camiones y furgonetas de transporte de materiales.

 

Imaginemos como puede esto afectar al desarrollo de la incipiente industria del “coche eléctrico” cuando la experiencia nos dice que la popularización de los nuevos medios incrementa los precios al aumentar la cantidad demandada.

 

Se nos ocurra una pregunta ¿Será la segunda vida de la denostada producción de electricidad nuclear la necesaria vuelta al “status quo” de los precios de los carburantes?

No es un problema transitorio

Las altas esferas económicas del planeta, tras un estudio pormenorizado de la situación, han considerado que la inflación actual no es un problema relativamente temporal. Para los economistas, la actual inflación no va a reducirse de manera rápida en unos meses, sino que su descenso será progresivo y apenas supondrá un alivio para las familias a medio plazo.

Esto supone nuevos retos para empresas y población, que deberán aprender a convivir con esta subida de precios y la evidente escasez de materiales de todo tipo que amenaza con afectar a todas las facetas y escenarios del día a día.

 

Sin duda, nos encontramos ante una situación inédita que demuestra la fragilidad del sistema socioeconómico en el que vivimos y que invita a buscar soluciones imaginativas, además de a dedicar parte de los ingresos tanto empresariales como personales al ahorro para poder afrontar pagos inesperados que puedan surgir en momentos inesperados.


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Tan solo hay que salir a la calle y pasear un rato para darse cuenta de la gran cantidad de furgonetas de reparto que se mueven por la ciudad de un punto a otro. Aunque siempre han estado ahí, lo cierto es que ahora son más numerosas que nunca y seguro que te has preguntado en alguna ocasión qué es lo que ha propiciado este crecimiento.

El comercio online, la principal causa

Si tenemos que indagar causas para explicar el crecimiento de las furgonetas de reparto en nuestras calles, la más importante es el imparable crecimiento del comercio electrónico. España es ya el cuarto país de la Unión Europea que más compras realiza a través de Internet y ello está revolucionando el sector del transporte y la paquetería.

Al calor del crecimiento de la venta online se hacen necesarios más esfuerzos para hacer llegar los paquetes a los domicilios de los compradores. Por ello existen cada vez más empresas de reparto de paquetería y las que existen no paran de incrementar sus flotas de furgonetas para dar cabida al incremento en la demanda de sus servicios.

En Seas 24H estamos detectando cómo el auge del comercio electrónico está aumentando no solo el empleo en el sector, sino una renovación en las flotas de furgonetas que utilizan las empresas para repartir. La edad media de las flotas de las empresas era hasta hace poco de 12 años, pero en la actualidad es de 7 años. Esta reducción pone de manifiesto la inversión que se ha hecho en comprar furgonetas más nuevas y mejor adaptadas a las necesidades de reparto del siglo XXI.

Las empresas experimentan una incapacidad para repartir todo lo que se compra a través de Internet. Mientras unas apuestan por repartir más horas a lo largo del día, otras están impulsando el crecimiento de sus flotas, aunque también encuentran dificultades a la hora de encontrar trabajadores interesados en realizar este trabajo de reparto.

Las ventas de furgonetas, un mercado al alza

La mayoría de las empresas del sector del transporte y el reparto de mercancías y paquetería optan por la compra cuando necesitan ampliar su flota de vehículos. Esto ocurre en la gran mayoría de los casos, pues las empresas detectan que el auge en el reparto es una tendencia que no solo ha llegado para quedarse, sino que seguirá creciendo en los próximos años.

Existen marcas de furgonetas que están registrando en los últimos meses sus récords de venta en nuestro país. Y es que la pandemia no solo no ha frenado la venta de furgonetas, sino que ha impulsado la venta de las mismas. Con la pandemia, cada vez más españoles realizaban sus compras online ante el miedo a salir a la calle y entrar en contacto con otras personas.

Esto disparó la venta de productos por Internet y las empresas del sector se vieron desbordadas y ampliaron rápidamente sus flotas de furgonetas de reparto. Furgonetas como la Citroën Berlingo, la Renault Trafic o la Opel Combo se encuentran entre las más demandadas por las empresas y profesionales del sector.

Este mercado se encuentra en un proceso de crecimiento constante y los fabricantes están aumentando su producción para satisfacer una demanda creciente no solo en España sino en todo el mundo. Existen algunos modelos de furgonetas a la venta por los que los compradores tienen que esperar incluso varios meses para recibir, dada la elevada demanda de los mismos.

El alquiler, una opción temporal muy interesante

Tal es la situación de urgencia por aumentar las flotas de furgonetas de reparto, que muchas empresas del sector han encontrado en el renting y el alquiler la única forma de dar respuesta a la elevada demanda de sus clientes. Los vehículos de renting se pueden conseguir de un día para otro y devolverlos cuando ya no se necesiten.

Esta flexibilidad es justo lo que está necesitando muchas empresas que se ven desbordadas en ciertos momentos del año, como en los periodos de rebajas o en épocas de compras a gran escala como la Navidad o el Black Friday. Además, es una forma de evitar una gran inversión en la compra de una furgoneta nueva para tratar de atender aumentos puntuales de la demanda.

El renting de furgonetas es ya una práctica habitual y una solución temporal que ha salvado a cientos de empresas del sector de más de un apuro con las entregas. Además, las empresas de renting también se han visto obligadas a ampliar sus flotas para dar respuesta al incremento en la demanda.

Como se puede apreciar, detrás del crecimiento de las furgonetas de reparto en nuestras calles se encuentra una causa principal: el comercio electrónico. Una situación que solo hará crecer en los próximos años y por ello debemos acostumbrarnos a convivir con un número de furgonetas cada vez mayor.


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En seas 24 horas tratamos con transportistas a diario para prestarles asistencia en carretera y sabemos que su profesión les provoca algunos problemas de salud, en especial a aquellos que hacen rutas largas.

Eso supone pasarse muchas horas sentado sin hacer ejercicio, un mal hábito que a larga se nota y que se traduce en dolores de espalda, problemas en el cuello e incluso enfermedades más graves como las coronarias.

1. Hay que hacer algo de ejercicio todos los días

Los transportistas deberían hacer algo de ejercicio todos los días. Aquellos que hacen repartos no paran de subir y de bajar de sus vehículos, van a las casas, a los pisos, pero los camioneros de larga distancia no tienen la oportunidad de moverse tanto.

El mantenimiento para los camiones, esos momentos en los que antes de salir se revisa todo el exterior del vehículo es una buena oportunidad para dedicar un rato a moverse, pues hay que agacharse para comprobar las ruedas, el remolque, dar unas vueltas alrededor del camión, etc.

Además, se pueden llevar unas de esas gomas que se usan para hacer ejercicio, con las cuales podemos hacer entrenamiento de fuerza e incluso estiramientos en los momentos de descanso, atando las gomas a cualquier parte del camión para que el ejercicio sea más intenso.

2. La comida casera es nuestra aliada

Comer fuera de casa es la norma para los profesionales del volante, pero eso no quiere decir que tengan que hacerlo de manera poco saludable.

Casi todos los camiones grandes llevan neveras que permiten almacenar algunos recipientes con comida casera que podemos calentar en un microondas en la propia cabina del camión cuando sea posible.

Esta comida hecha en casa siempre es preferible a la de los restaurantes, pues sabemos cómo se ha cocinado y qué ingredientes lleva.

Es cierto que si la ruta es larga no vamos a poder llevar comida casera, pero podemos comprar latas de legumbres que son muy sanas y que solo hay que calentar en la cabina, e incluso venden unos recipientes que cocinan arroz blanco.

No siempre nos apetece comer solos en la cabina y otras veces no nos habrá dado tiempo ni a llevar la comida de casa ni a cocinar, por lo que habrá que ir a los restaurantes, lo cual también es bueno para interactuar con los compañeros.

Acudir al restaurante no es excusa para no comer bien, pues en todos los menús hay ensaladas y platos más saludables que otros, pudiendo elegir unas lentejas con verduras en lugar del plato que lleva chorizo y patatas fritas.

3. Hay que beber agua

Hidratarse es muy importante y hay que beber agua aunque no tengamos sed, en especial cuando las temperaturas son elevadas.

La deshidratación puede llegar cuando menos lo esperamos y los síntomas no son compatibles con la conducción, de manera que hay que evitarla a toda costa.

Debemos remarcar que hay que beber agua, pues muchas veces en la cabina llevamos todo tipo de bebidas que son poco saludables, como las energéticas, los refrescos con gas o algunos tipos de zumos con azúcar añadido.

Una buena idea es comprar paquetes de agua tanto de botellas grandes como de botellas pequeñas para llevarlas siempre en el camión, pudiendo tener siempre agua disponible sin importar dónde paramos, pues a veces hay que pasar la noche en sitios en medio de la nada.

4. El tabaco es nuestro enemigo

El tabaco es perjudicial para todo el mundo, pero en el caso de los transportistas lo es aún más, al ser una profesión en el que se pasan muchas horas solos y en la que el “aburrimiento” nos hace encender un cigarro tras otro.

Dejando a un lado la salud, que es lo que más importa, el tabaco también puede afectar a la conducción distrayéndonos si fumamos en ruta y evitando que llevemos las dos manos en el volante, por no hablar de que no se puede respirar bien en una cabina llena de humo.

5. No hay que beber alcohol

Ya damos por supuesto que ningún transportista profesional bebe cuando conduce, pero sí que pueden hacerlo una vez que ha terminado su jornada laboral.

El alcohol nunca es bueno, pero en el caso de los conductores es doblemente perjudicial, pues el trabajo no es de los que requieren mucha energía, salvo casos puntuales.

Las bebidas con alcohol tienen mucha azúcar, lo que combinado con la inactividad producirán un aumento de peso a medio plazo que no conviene nada a los chóferes.

Lo mejor es evitarlo por completo y decantarse por el agua o por las bebidas sin alcohol como las cervezas con 0 alcohol si nos gusta beber de vez en cuando.

Trabajar como transportistas tiene una serie de inconvenientes para nuestra salud que se derivan de la inactividad, de pasar muchas horas sentados. Por eso, es imprescindible incorporar hábitos de vida saludables a nuestra rutina, evitando así problemas típicos como los de espalda, la obesidad o incluso los del corazón.


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